El puesto de limonada

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Tengo dos sobrinos. Una tiene once años y el otro tiene cinco. Son la alegría de mis ojos.
Para ellos soy la cabra chica (como soy baja y mido casi lo mismo q mi sobrina … Me deben ver más como ellos que como una adulta) Soy la que los llevo a pasear, jugamos y la pasamos bien juntos. Soy la tía cool.

Para esta navidad compartí el fin de semana con ellos. Siempre me sorprenden con los juguetes que están de moda y me mantienen al día en las nuevas tendencias.

Como con Lego Friends. Es la versión para niñas de Lego y no lo conocía. La gracia es ir armando una ciudad la cual se va construyendo a medida que vas comprando los distintos espacios. Está la veterinaria, la tienda de mascotas, el centro comercial, el parque de diversiones, la bencinera, la cancha de pasto para jugar fútbol… En fin mucha variedad.. Entre ellos está el puesto de limonada.

Fue tal mi emoción que inventamos una mega historia y armamos con el lego un puesto demasiado cool.

Aquí vamos de nuevo con esas interconexiones del universo que nos transportan a lugares y momentos especiales. Al estar jugando, me acordé de mi paso por Saquarema (Region de los Lagos en RJ) y la espera matutina en ese lugar tan sencillo pero de ensueño a la orilla del lago.

Por ambos lados del camino habían casas y de repente se abría para dejar paso a la vista del lago antecedida por un pasto verde intenso. Había también unas palmeras, un gran árbol que daba una sombra perfecta. Bajo eso una mesa de camping en madera. Donde terminaba el terreno un bote a la espera de ser zarpado.
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En un extremo, de ese especie de patio público, había una iglesia y en el otro un puesto en una caseta roja. La dueña era una señora que se veía contenta con lo que hacía.

Cuando llegó, arregló las mesas que estaban sobre el pasto. Les puso un mantel, se notaba que había dedicación por lo que estaba haciendo. Luego las sillas. También puso música y se armó toda una onda linda alrededor de ese patio comunitario.

Le compramos una cerveza y ella preparaba comida. Quizás habrían sido empanadas? No recuerdo.

Me vino una sensación de quedarme ahí y tomar el papel de esa señora. Además, siempre he tenido el deseo de cuando esté más vieja tener algo así… Un puesto de comida o de te o de cervezas o de limonadas… En el fondo un lugar en donde pueda atender a las personas e intercambiar historias, experiencias y vivencias. Imagino también tener una casa con un huerto y preparar comida orgánica… Mi mente se fue a volar.

Fue heavy como ese lugar y el puesto junto con la señora evocaron esas sensaciones. Si algún día se transforma en realidad me inspiraré en ese lugar.

Seguimos jugando entusiasmadas. Tanto así que armamos un proyecto de verano junto a mi sobrina. Tener un puesto de limonadas. Buscamos recetas y elegimos tres variedades, también pensamos en un nombre y en la arquitectura del puesto.

Al parecer este verano ya podré degustar un poco de esa bella sensación.

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