El puerto

2015/01/img_0656.jpg
Este mes se cumplen cuatro años desde que vivo en el puerto de Valparaíso. Llegué aquí en busca de un cambio y creo que sí, lo ha sido rotundamente, pero al mismo tiempo lo siento como una transición.

 

En estos cuatro años he vivido en seis lugares distintos y con cinco personas diferentes. (Nunca pensé que algo así sucedería y me ha encantado). A través de los amigos he encontrado y he armado una hermosas familia, una hermandad. Será que por su naturaleza de puerto, en donde en realidad nadie es verdaderamente nativo, sino que todos migrantes y errantes que eligieron esta ciudad para vivir y quedarse o pasar sólo un tiempo.

La estadía en esta ciudad imaginaria me ha entregado infinitos y memorables momentos . Al mismo tiempo, he conservado durante estos años una relación de amor y odio. A veces lo quiero profundamente y otras lo repudio. Eso si al final, prima el amor. Es más lo positivo que lo negativo que rescatar de aquí.

He aprendido que el puerto es traicionero. La persona quien gatilló mi venida me dijo, “siempre tienes que llevar un pañuelo al cuello por el viento que aparece constantemente en la ciudad”. Pareciera que viviéramos en un lugar en donde el otoño y la primavera conviven… Nunca hace demasiado calor y tampoco mucho frío. Además, siempre aparece la vaguada costera que puede arruinar cualquier atisbo de un día veraniego. Acá el verano es de mentira.

Valparaíso pareciera estar detenido en el tiempo. Sus edificaciones, el trole, sus costumbres siguen ahí, afortunadamente no han desaparecido. Aún puedes encontrar el almacén de barrio y te pueden fiar,  conocemos a los vecinos, se puede hacer una vida en comunidad. Aunque la ciudad no es tan pequeña, es habitual que cruces saludos de una vereda a otra.

Valparaíso es también multicolor. Los días de sol son los que más me gustan porque el mar brilla y se resaltan los vivos colores de las casas que asoman desde las quebradas.

Valparaíso es también bohemio. Las casonas antiguas y las interminables noches porteñas. Ese escenario acompañado con canciones desgarradora, arrojadas, melancólicas y nostálgicas.

Como estas: 

La más famosa escrita a Valparaíso: “La Joya del Pacífico”

El clásico del Gitano Rodríguez: “Valparaíso”

Una canción que me recuerda la bohemia porteña. Luis Alberto Martínez “Humo y Licor”

Valparaíso el puerto que tuvo su época de gloria a fines  del siglo XIX y principios del XX, que ahora vive de los resabios, anhelando que vuelva a revivir. A veces lo logra, pero no es permanente en el tiempo. Son sólo destellos.

En definitiva esta ciudad puerto ha hecho tanto en mí. Ha sido un proceso de profundos cambios y descubrimientos. Ahora me siento frente a este puerto, esperando en cualquier momento embarcar aquel barco que me llevará a mar adentro y a descubrir y vivir nuevas aventuras.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s